Profesor: Ángel Quesada Valera
1º ESO - Aula: D
Microrrelato:
Escapa
Me llegó un mensaje al móvil pidiéndome ir a la casa del vecino, no sabía lo sucedido, la casa estaba irreconocible, era una casa antigua de un viejo cura, tenía una gran verja con unos cadáveres en unas cruces, llamé al timbre, se abrió el suelo.
Caí en una mazmorra, junto a otras tres personas de rostros familiares: Luis, Max y Borja, cuando supe sus nombres ya sabía lo sucedido, pero no quería decirlo. Me contaron que no eran los primeros visitantes de la mazmorra, y que el cura llevaba un tiempo sin bajar a escoger con que víctima empezar, y, soltar comida para el resto, se estaban muriendo de hambre. Max dijo:
- Hay un viejo túnel por el que escapar, el cura lo ha olvidado.
Intentamos tirar de los barrotes para huir de la celda, entre los cuatro, lo conseguimos, pero accionamos un sistema que soltaba agua, poco a poco, el agua subía, íbamos contrarreloj.
Las mazmorras eran un laberinto, decidimos ir juntos para no perdernos. Llegamos a la primera trampa, eran unas flechas venenosas, arrastrándonos por el suelo, fuimos capaces de llegar al otro lado del pasillo sin ser impactados. Seguimos corriendo y llegamos a la segunda trampa, unas hachas de hierro que se balanceaban como si fueran un columpio, no supimos como atravesarlas, nos separamos, yo seguí a Max, el era el más valiente. Llegamos a la prueba final, un pasadizo que se abría y se cerraba lentamente, pero el agua nos llegaba a los hombros, corrimos y el techo se acercaba a nuestra cabeza, llegamos al final, nos dimos cuenta de que el túnel estaba tapado, sentí un impulso de contarle a Max la verdad, pero alguien me libró de esa carga…
Obra de referencia:
Me he inspirado en el cartel publicitario de la película El exorcismo de Georgetown, lectura reciente y de tema atractivo sobre mazmorras.