Profesor: Carmen Romero Morollón
1º BACHILLERATO - Aula: IES ANA FRANK
Microrrelato:
LA ÚLTIMA NIEBLA
Augusto Pérez despertó asustado. Abrió los ojos con la sensación de que algo estaba fuera de lugar. Recordaba haber llegado a su final, haber entregado su destino a la muerte, pero allí estaba, respirando, sintiendo el peso de la existencia sobre sus hombros.
Se incorporó lentamente y miró a su alrededor. Todo seguía igual: su habitación, su escritorio y Orfeo adormilado en un rincón. ¿Era esto la muerte? ¿O acaso la última broma de Unamuno?
—Si soy solo un personaje —murmuró—, ¿cómo es que sigo pensando?
Se levantó y salió a la calle. La niebla cubría la ciudad como un velo, pero esta vez no era la niebla de la incertidumbre, sino una niebla densa, sofocante, como si el mundo estuviera a punto de desaparecer.
Caminó desorientado hasta que, sin darse cuenta, llegó a Salamanca. Sus pies lo llevaron al despacho de Unamuno. Golpeó la puerta con fuerza. No hubo respuesta. Empujó y encontró la estancia oscura y sobre el escritorio, un manuscrito abierto. Su nombre estaba allí, su historia escrita con tinta todavía reciente.
—No eres real —susurró una voz detrás de él.
Se giró y vio a Unamuno, serio, con los ojos llenos de un cansancio infinito.
—Y sin embargo, aquí estoy —respondió Augusto. El escritor suspiró.
—Eres mi pensamiento, mi imaginación hecha de papel. No puedes morir porque ni has vivido ni sentido el pulso de tu corazón.
Augusto tomó la pluma del escritorio y comenzó a escribir en el manuscrito: "Augusto Pérez tomó la pluma y continuó su historia. Esta vez, la niebla no lo detendría."
Unamuno sonrió con tristeza. La niebla empezó a desvanecerse. Y con ella, desapareció la frontera entre el autor y su creación.
Obra de referencia:
Niebla- Unamuno