Profesor: Ana Pilar García Esteban
2º ESO - Aula: 2ºA
Microrrelato:
Un chico con nueve dedos y medio camina en dirección a un hospital. Está asustado, casi más que cuando se enteró de lo del accidente. Tiene tanto miedo, que no tarda en darse cuenta de que está temblando.
Mientras camina, piensa en lo que ha hecho. Piensa en qué formó parte. Piensa en lo que él comenzó. Y en cómo acabó.
También piensa en las consecuencias a las que eso le había llevado. Ahora en su instituto nadie le hablaba y su novia Betty había roto con él. Parecía como si después del accidente, ahora fuese él el chico invisible.
Tras un rato, entra en el hospital. Una mujer de mediana edad estaba tecleando en su ordenador, mientras otros compañeros suyos atendían a los pacientes.
— ¿Necesitas algo, cielo? — le pregunta la mujer con una sonrisa. MM le preguntó en qué habitación se encontraba la persona que buscaba y la mujer le indicó cómo llegar hasta allí.
Sigue sus indicaciones, y cuando cree que ha llegado, se para frente a la puerta. No sabe qué hace allí, ni por qué va a hacer lo que va a hacer. Cuenta hasta diez y abre la puerta.
Estaba solo, leyendo un cómic de superhéroes. Al oír el sonido de la puerta, levanta la vista del cómic.
No dicen nada, solo se miran. El chico con una cicatriz en el pecho, sin poder controlarse, abraza al chico que fue invisible. Por primera vez en mucho tiempo, llora. Llora por haberle hecho tanto daño, y por no haber podido parar lo que él mismo comenzó. Y es ahí, dónde se abrazan, cuando se intercambian palabras que significan mucho más que un perdón. Como MM sabe que jamás podrá compensar lo que ha hecho, con todo su corazón le dice una palabra que le asustaba:
— Perdón.
Obra de referencia:
Invisible, de Eloy Moreno