Profesor: Raquel Gonzalo Paz
2º ESO - Aula: 2º C
Microrrelato:
Don Quijote montaba en su caballo, seguido de Sancho Panza. A lo lejos se veía una especie de posada. Al llegar, les hospedaron en una habitación que se calentaba con una hoguera. Nada más entrar, don Quijote sacó su espada y gritó que atraparan a la criatura ignífuga que amenazaba a su amada Dulcinea. Sancho debía de tener la misma cara de asombro que la dueña de la posada, ya que lo único que había era unos leños prendidos. Sin embargo, don Quijote, decidido, pidió ayuda a Sancho para acabar con el monstruo de tres cabezas y lengua viperina que se había comido a Dulcinea. ¡Estaba dentro del monstruo! Sancho estaba cautivado con lo escuchado. Don Quijote, angustiado, gritó: -¿Pero de verdad te vas a quedar ahí parado? Reconozco el rostro de mi amada a kilómetros de distancia-. Sancho decidió seguirle la corriente, pero la sorpresa se la llevaron los dos cuando salió un niño que estaba atrapado en el agujero de la chimenea.—Gracias, eres el primer hombre que pasa por esta posada con un corazón tan valiente para salvarme—. Don Quijote, exhausto de la batalla contra aquella criatura, no entendía cómo había podido confundir a su amada con aquel niño. El niño le explicó que ese era el efecto que causaba el monstruo, que te hacía confundir los rostros de las personas.
Obra de referencia:
He escogido el libro de Don Quijote porque es bastante peculiar e innovador para su época. Además, es una de las grandes obras de MIguel de Cervantes y de la historia de la literatura española.