Profesor: Esther Bartol González
2º ESO - Aula: 2º ESO B
Microrrelato:
El laberinto de las preocupaciones
Amelia se sentía atrapada en un laberinto digital. Cada vez que encendía su computadora, una sensación de angustia la invadía. Unos cuantos clics y la pantalla se llenaba de mensajes crueles, insultos y amenazas. El ciberacoso se había convertido en su sombra digital, y le perseguía todo el día.
Todo comenzó con simples bromas en las redes sociales. Un comentario aquí, una burla allá. Pero pronto se transformó en comentarios de odio virtual que inundaba su vida. Los ataques virtuales se multiplicaban, siguiéndola incluso a través de sus perfiles privados. Intentó ignorarlos al principio, pero los mensajes se volvieron más personales, más violentos. La ansiedad se apoderaba de ella antes de abrir una ventana en su navegador.
Amelia, con el corazón en un puño, decidió buscar ayuda. Sin embargo, el ciberacoso era una bestia que le hacía la vida imposible. Las plataformas prometían medidas contra el acoso, pero las soluciones eran lentas e insuficientes.
Fue al colegio una mañana y en clase la recibían con risas y burlas. Se sentía fatal y hasta temía salir de casa.
Pero en su silencio, encontró valentía. No permitiría que unos desconocidos dictaran su vida. Buscó apoyo en amigos y familiares, y también en el número de ayuda contra el ciberacoso, el 017. Fortaleció su espíritu para enfrentar esa batalla digital. Poco a poco, Amelia se fue llenando de valía, blindando su mente y su corazón contra las palabras venenosas y crueles. Aprendió a filtrar lo que veía en línea, a no permitir que la maldad de otros definiera su valía.
El camino fue difícil, pero cada paso la acercaba más a la luz al final del túnel. Su historia se convirtió en un testimonio de resistencia y esperanza para muchos, enfrentando así similares tormentas digitales.
Obra de referencia:
Care Santos es una de las autoras más importantes de la literatura juvenil de nuestro país, que maneja como nadie el entorno adolescente. Es una escritora muy prolija que ha sido traducida a infinidad