Profesor: Andrés Sánchez Martínez
4º ESO - Aula: 4ºESO-B
Microrrelato:
Hace tiempo que los rayos no cesan y los truenos no dejan de decirme que debo
irme, que no pierda más tiempo, que huya con mi mujer. A mediodía, nos sentamos
juntos a ver la televisión en el sofá, pero en la televisión dicen que no puedo huir,
que no hay nadie más en el sofá, que ella no está en casa. Por las mañanas, oigo a
los pájaros cantar y me recuerdan que mi mujer murió el año pasado, que estoy
solo, que no tengo a nadie. Algunos días, el vecino llama al timbre y me exige que
abra la puerta. Pero el sonido del timbre me recuerda que le detuvieron por el
asesinato de mi mujer, que él está ahora en la cárcel, que él me ha arruinado la
vida. El chirrido del suelo me dice que no hay otra solución, que debo marcharme,
que tengo que acabar con mi vida. El médico me dice que todo va a salir bien, que
nada es real, que debo seguir tomando mis pastillas. Pero todos me dicen que él
miente, que yo no necesito pastillas, que estoy bien.
Un día, picando unas verduras para hacer la comida, los truenos regresaron para
decirme que ya no tendría que escucharlos más, que todo pronto acabaría, que el
rayo cesaría. Y tenían razón, dejé de escucharlo todo de golpe y solo un pitido
monótono y constante permanecía en mis oídos. Cuando me percaté, descubrí que
mis manos estaban ensangrentadas, me acababa de cortar con el cuchillo.
Inexplicablemente, no sentía nada, solo comencé a reír. No sabía de qué me reía,
pero tampoco me importaba. Por fin, todo había cesado.
Obra de referencia:
Miguel Hernández, El rayo que no cesa.