Profesor: Jessica Belda Peiró
4º ESO - Aula: B
Microrrelato:
Me crie en Salamanca como la pequeña Laurilla Tormes, soy hija de una asistente y de un chófer que murieron en un accidente, o eso es lo que me han dicho. Mi vida no ha sido la más estable. Desde pequeña , solo recuerdo ir de casa en casa, esto, por no congeniar con mis padres adoptivos.
A pesar de mi corta edad, los primeros me hicieron trabajar para conseguir alimento, fueron crueles pero con ellos aprendí a ser astuta para conseguir lo que quería. Nuestra relación fue complicada y por ello volví al centro de menores, luego de eso habría 2 familias que me quisieron acoger: la primera era religiosa, estuve una semana con ellos, ese tiempo fue suficiente para darme cuenta de lo crueles que eran. Luego apareció otra familia, que parecía tener buen estatus, lo que me hizo creer que facilitarían mi la vida, pero no fue así, porque solo lo aparentaban. Para no ser una carga, regresé al centro. Las cuidadoras me presentaron a otra familia, pero estos no eran más que unos corruptos e hipócritas de falsa fe, con ellos me volví codiciosa. Después de un tiempo, se presentó una familia artística con la que no era compatible, a la vez que otra familia que parecía agradable, pero yo quería buscar algo mejor. Ya tenía edad suficiente para trabajar, fue un alguacil mi primer jefe oficial, este trabajo me exponía constantemente al peligro y lo dejé. Mi último y actual jefe es San Salvador, quien me presentó a mi actual esposo y permitió mi estabilidad y felicidad.
Sin duda, el camino me hizo conocer a todo tipo de personas, además de permitirme desarrollar muchas habilidades e incluso encontrarme a mí misma, después de todo, no fue tan malo.
Obra de referencia:
El Lazarillo de Tormes