Profesor: Laura Merchante Andrés
2º ESO - Aula: B
Microrrelato:
Los llantos de Beatriz Obregón
Beatriz Obregón, una muchacha encadenada a una realidad desesperante, obligada a casarse con un hombre al que no amaba y encima, estando ya enamorada de otro.
Solía divagar todos los atardeceres por la orilla con la arena, ahora polvo de oro, pegada a sus pies desnudos. Ella nunca iba sola; tenía una compañera. Una doncella y amiga, que oía con pasión todos sus discursos: “Él es maravilloso” le solía decir con dulzura, “Tú lo sabes, y sé que vendrá, y aunque no le pueda contestar a tal carta de amor en tinta, yo sé que él volverá, porque sabrá que sigo aquí. Esperándolo”.
La doncella la miraba con melancolía, pues sabía que esto no era más que una fantasía de la señora. El capitán Cienfuegos, como se le llamaba, muy apuesto, muy valiente, tenía todas las cualidades perfectas para un príncipe, pero nada de esto era un cuento de hadas.
Él era un hombre dedicado a la alta mar y Beatriz tenía un futuro sellado. Ella debía casarse pronto. Su familia lo había planeado todo, el mundo lo sabía, incluso el pobre muchacho, Sebastián Mendoza, estaba eufórico porque llegase el gran día.
No más que unos días antes de la boda, Amalia, la doncella, se topó con la puerta entreabierta de la señorita Obregón. Se quedó a escuchar, atenta, a cada mínimo chirrido de la madera. Llantos, eso es lo que se oía. La pobre Beatriz, acurrucada en un rincón al lado de su escritorio, la carta del marinero en la mano derecha y la mano izquierda posicionada en su rostro para tapar la vergüenza que la acechaba. La doncella corrió dentro.
- ¡Oh por dios! ¿Se encuentra bien señora, qué ocurre? (Silencio) “Él no vendrá, Amalia, se acabó”.
Obra de referencia:
Basado en Las lágrimas de Shiva de César Mallorquí. La obra trata de la búsqueda de un collar familiar perdido y unos misterios por resolver en la familia Obregón.