Profesor: Mª Del Pilar Del Palacio
2º ESO - Aula: 2 A
Microrrelato:
La orden 44
Allí estaba yo, sola, desorientada y sin ser capaz de recordar nada de lo que había pasado. Me levanté, respiré, y cuando el oxígeno llegó a mis pulmones, me vinieron vagamente los recuerdos, una mancha negra, por detrás, pequeñas manchitas blancas con un arma, amigos cayendo, guerreros luchando, terror, gritos y en medio de todo, una pobre niña haciéndose la muerta, viendo toda su vida desaparecer ante sus ojos.
Cuando conseguí volver a mí, recorrí lo que antes había sido mi hogar, ahora, rodeada de cadáveres y escombros, me sentía perdida, abandonada, me habían arrebatado todo sin piedad, todo. Era consciente de que podría ser la última, de tantos, y todo por culpa de un mal gobernante y sus obedientes soldados.
Había mucho humo, por lo que salí afuera, a la ciudad, se oían suspiros, susurros, lamentos…
Me llegaban miradas de todo tipo, algunas con pena, otras con arrogancia, la mayoría con desprecio y así. Pensé, pensé y pensé, no sabía a donde ir, pues mi hogar era ahora una montaña de escombros, no tenía familia más allá de aquel sitio, y tenía miedo de hablar con la persona equivocada.
Por fín se me ocurrió a donde ir, ella me estaría esperando y me recibiría; no fue así, cuando llegué, la encontré llorando, y, cuando me vió, en su cara pude ver asombro, miedo y duda, me dijo que luchara, y que me cuidase, y me pidió que me marchara. En ese momento, solo sabía una cosa, algo que me habían enseñado desde pequeña, que iba a luchar por el bien, no sabía cuándo ni cómo, pero lo haría costara lo que costara.
Obra de referencia:
Eloy Moreno. Invisible