Profesor: Fernando José Palacios León
4º ESO - Aula: Adaptaciones de El niño del pijama de rayas y otro cervantino
Microrrelato:
Caminaba con paso decidido a través de ese oscuro corredor. A mi paso, oía el repiqueteo de las gotas de lluvia contra las ventanas. Vagando, llegué a una sala que tenía un rosetón enorme, a través del cual se observaba el páramo que a partir de ahora sería mi hogar. Observando con detenimiento, reparé en algo que no había visto a mi llegada. Se trataba de una casa, era pequeña pero lo suficientemente grande como para que una familia viviera cómodamente, tenía ventanas con rejas y la fachada cubierta por la vegetación. Observando aún más vi algo que me dejó helado. En la casa había una ventana sin rejas, estaba iluminada y en ella se veía a un chico. Tenía mis mismos ojos, rizos, color de pelo y complexión... Lo único diferente era su ropa, vestía un jersey de rayas rojas y un pantalón ancho. Esa noche soñé con ese chico, me pedía ayuda.
Al día siguiente, me despedí de mis padres y me encaminé hacia allí, me abrió el chico y al verme se asustó tanto como yo, no pude evitar reírme y él se rio conmigo. Se llamaba David y vivía solo con su padre, no tardé en encariñarme de él. Pasábamos los días en aquel triste lugar. A veces David aparecia con cortes y magulladuras, al preguntarle sobre ello callaba. Un día no pude soportar verle sufrir más y, aprovechando que había sido enviado con su abuela y que su padre no estaba en casa, me colé a través de su ventana y entré a su habitación. Me vestí con su jersey, con el que lo conocí. Me hice pasar por él ante su padre. Él me miró con desprecio y dijo:
—David, ¡has vuelto!— mientras sacaba algo brillante a su espalda -te dije que no volvieras.
Obra de referencia:
Marcos comenta: Quien haya leído la triste historia del niño del pijama de rayas sabrá el final de esta historia.