Profesor: Ana Mª Conejero Mateos
3º ESO - Aula: 3º ESO B
Microrrelato:
El cargo de pregonero de los vinos, yo creía que sería tarea fácil, pues es sencillo gritar y publicar el nombre de un producto tan deseado como el vino. Pero las malas lenguas y los prejuicios, principalmente de las viejas del pueblo, me hacían imposible conseguir la credibilidad y el respeto de la gente. ¡Qué desgracia la mía me estaba quedando sin blanca!
Uno de esos días en los que intentaba ganarme la vida dejándome la voz, pasó, como de costumbre, el grupo de viejas encorvadas mirándome con sus ojos saltones, juzgándome entre risitas. Pero me percaté de que ese día había algo distinto ¡Aleluya!, una joven iba con ellas y me dedicó una dulce sonrisa, que he de admitir me dejó embelesado.
Pensé que tendría que pasar mucho tiempo hasta volver a verla, teniendo en cuenta mi escasa suerte. Sin embargo, más tarde me surgió un cargo de alfarero con un buen hombre. ¡Y vaya si era bueno! Me dejaba llevarme la mitad de la barra de pan que servían en su casa a la hora de la comida y un sorbo de vino. Bendito sea aquel hombre, pero no tanto cuando me propuso matrimonio con su hija mayor.
—Lázaro hijo, me has demostrado ser un hombre noble, trabajador y de buen corazón, es por esto por lo que me gustaría presentarte a mis hijas y que te cases con la mayor de ellas.
Sus dos hijas aparecieron delante de mí sonrientes y mi corazón dio un vuelco al ver que una de ellas era esa joven sonriente que vi en mis días como pregonero. Pero la alegría duró muy poco al percatarme que ella era la menor de las dos. Y mi aprecio por su padre hizo imposible negarle mi compromiso con su hija mayor.
Obra de referencia:
"El Lazarillo de Tormes".