Profesor: Ana Mª Conejero Mateos
4º ESO - Aula: 4º ESO
Microrrelato:
El final
En el ocaso anaranjado del día, tras la puesta de sol, se distinguía la figura de dos personas en aquel paisaje rojizo por la extracción de minerales.
Eran Nela y Teodoro teniendo una discusión sobre sanar los ciegos ojos de Pablo.
Nela, al ver que Teodoro Golfín podía curar la visión de Pablo y en un ataque de nervios, suplicaba a Teodoro para que no lo curase por miedo de que Pablo viese su poca agraciada cara y le perdiese para siempre.
Éste se negaba, dando lugar a una acalorada discusión entre ellos dos. Al ver las constantes negativas por parte de Teodoro, Nela, decide desistir, asumiendo que Pablo jamás la querría.
Al día siguiente, antes de la operación de Pablo, Nela le comentó inquieta a Pablo lo profundamente enamorada que estaba de él y que cuando recuperase su visión esperaba que no la juzgase por su físico, a lo que Pablo respondió:
“Nela, jamás me importará tu apariencia porque todo lo que conozco de ti es tu verdadero yo, no necesito ojos para saber que te amo.”
Nela, al observar el profundo amor que sentía Pablo hacia ella, empezó a sentir mareos, dado que jamás había recibido aquel afecto por parte de nadie, se levantó y besó a Pablo.
Al día siguiente de la operación, Pablo quiso presentar a sus padres a Nela, pero estos se mostraron completamente decepcionados con ella: tan escuálida, pequeña y de una clase social tan baja. Este hecho provocó que le prohibieran verla obligando a Pablo a casarse con su prima.
Nela, al ver que su amor oficialmente no podía ser correspondido, decidió suicidarse en aquella cueva llena de brillantes minerales, que pasaron a estar cubiertos del rojo más intenso.
Nela vio pasar su triste y miserable vida por delante.
Obra de referencia:
"Marianela" Benito Pérez Galdós.