Profesor: Natalia Sánchez-corral Paredes
2º ESO - Aula: 2.º B
Microrrelato:
PEQUEÑOS Y REALES MITOS:
Pelayo miró a ambos lados de la calle y después sacó la llave. Había logrado cogerla sin que
su padre se diera cuenta y nos disponíamos a entrar en aquella casa abandonada en la que
años antes habían vivido unos parientes suyos. Ante todo nos alertó de lo peligroso que podía
ser aquello pero, no le hicimos caso.
La llave giró y la puerta emitió un largo gemido. El salón de una casa de hacía por lo menos
unos ochenta años, se encontraba ante nosotros y desprendía un penetrante olor a humedad.
Pelayo se mostró inquieto en todo momento.
Con nuestras linternas, comenzamos a recorrerla.
—¿Cuánto dinero me darían por éste trasto? —Bromeó Lucas sosteniendo una antigua
cafetera. Los demás se reían, mientras yo admiraba los artilugios de aquella casa.
Busque con la mirada a Pelayo. Su ausencia entre el grupo causó en mí una turbación.
De pronto, me alarmé cuando creí escuchar unos bulliciosos pasos provenientes de la
buhardilla.
subí al desván. Era antiguo y sólo quería irme de aquel lugar. La puerta se cerró detrás de mí y
pegué un brinco. Me ví envuelto en un lugar lúgubre algo aterrador.
Me giré y apunté con la linterna a una cruz blanca dibujada en la puerta. No pude evitar
detenerme unos segundos mirándola.
Una mano se apoyó en mi hombro haciendo que me estremeciera.
—¿Qué haces aquí? —preguntó Pelayo apareciendo entre la lobreguez.
—Sólo investigaba y encontré esta cruz —dije intentando no mostrar temor.
—¿Esto? Es para espantar a los espíritus burlones. Igualmente, no te recomiendo investigar
aquí.
Las palabras de mi amigo me habían dejado en duda. Al salir de nuestra expedición, dirigí la
mirada hacia la ventana del desván. Oteando un poco, pude analizar unas siluetas saltarinas.
¿Y si Pelayo no mentía? ¿Y si todo era verdad?
Obra de referencia:
Carlos Ruiz Zafón. El Príncipe de la niebla.