Profesor: María González Castro
3º ESO - Aula: 3ESO C
Microrrelato:
Giovanni despertó tras lo que para él parecía una eternidad. Únicamente recordaba escrutar uno de los espejos y caer inconsciente al suelo. Se incorporó y observó cómo el espejo brillaba conmfulgor. Algo en su interior le animaba a romper el cristal, a ver qué había tras él. Tomó un pedazo de adoquín y rompió el espejo en diminutos cristales. El espejo resultó ser un portal que Giovanni no dudó en atravesar.
Giovanni apareció de vuelta en la misma habitación, pero había sirvientes y el palazzo no parecía abandonado. Había viajado en el tiempo, concretamente a aquel tiempo en el que Beatrice vivía. Giovanni era como un fantasma, nadie podía advertir su presencia, así que era la oportunidad ideal para descubrir la verdad.
Pasaron los días y Giovanni podía ver cómo la vitalidad de Beatrice iba mermando. A diario, sumpretendiente le traía un ramo de flores cerúleas. Él las había visto antes, estaba seguro, pero no recordaba dónde. Desgraciadamente, llegó el fatídico día en el que Beatrice dejó el mundo de los vivos. Hacía semanas que el latido de su corazón se había ralentizado, le lloraban los ojos, y se le inflamaban las vías respiratorias. Giovanni recordó la fuerte alergia de su hermano al tomillo. Sufría la misma reacción. Entonces lo supo, aquellas flores aparecían en su libro de botánica “Flores bellas pero peligrosas”. No había duda, las flores que traía el pretendiente, eran las causantes del fallecimiento de Beatrice. Se apresuró a cruzar el espejo para volver a su tiempo e informar a sus amigos. Lena, Paolo y Amadio eran escépticos, así que fueron al palazzo. Tras verlo con sus propios ojos, le creyeron. Tras un tiempo comentando lo sucedido, Lena concluyó:
—Si ese espejo lleva al pasado, ¿su pareja nos transportará al futuro?—
Obra de referencia:
La obra es Los espejos venecianos de Joan Manuel Gisbert, una obra actual sobre la fascinante vida de un estudiante que se enfrenta al misterio de la soledad en Padua.