Profesor: María González Castro
2º ESO - Aula: 2 ESO B
Microrrelato:
Las hermanas Telva y Adela ya estaban despiertas; y mientras Telva se acicalaba, Adela le rogaba a su madre si podía quedarse en casa; pues se encontraba mal, a lo que su madre acabó accediendo. Con la luz del sol apuntándole a la cara, Adela se quedó dormida, evitando la sensación de soledad, que era más frecuente de lo que ella deseaba.
Después de un sueño reponedor, Adela decidió almorzar y prepararse para pasear por la ciudad, pues se encontraba mejor. Había pensado en ir al cementerio, donde se encontraba su abuelo. Ya con todo listo, Adela salió de su casa y cerró la puerta con llave, tal y como su madre. En el descansillo, se encontró con su vecino, al que saludó como habitualmente; y del que no recibió ninguna deferencia. Más adelante, al pasar por una cafetería que frecuentaba habitualmente, Adela volvió a saludar; y por segunda vez, no obtuvo respuesta. Seguía caminando, hacia el camposanto; cuando se encontró con su compañera Dorina. Intentó abrazarla, pues eran muy amigas; pero no hubo contacto físico: fue como si la hubiera atravesado. Adela comenzó a sospechar algo raro; y huyendo de lo sola que se sentía, echó a correr hacia el cementerio. Entró corriendo al lugar, y antes de llegar a la tumba de su abuelo, distinguió a sus padres. Se acercó, pensando que les podría contar cómo se sentía. Pero antes de hablar, se percató que que aquella no era la tumba de su abuelo. Se fijó y leyó un nombre muy familiar: el suyo. Comprendió lo que pasaba; y sin hacer acto de presencia, recorrió de vuelta todos aquellos caminos que había andado.
Obra de referencia:
La obra es La ama del alba, de A. Casona. Una obra de teatro de 1944 sobre los grandes temas de la preocupación humana: la muerte y el amor.