Profesor: María González Castro
1º ESO - Aula: 1 ESO B
Microrrelato:
En la estación de tren un mozo vio un cartel con la recompensa por la cabeza del padre de Anna. Al ver a la familia decidió engañarles para que volviesen a Alemania, para ello, les indicó que subiesen al siguiente tren con destino a París, pero la realidad era muy distinta.
La familia se montó en el tren sin dudarlo un segundo. Durante el trayecto, Anna se hizo amiga de una niña llamada Hanna que tenía el mismo peluche que ella, pero se dio cuenta de algo: ¡era el suyo! Ya que el suyo tenía una “A” en mayúscula, en rosa: su color favorito.
- ¿Cómo has conseguido este peluche? - preguntó Anna muy sorprendida.
- Lo he conseguido porque mi padre es un importante soldado nazi, con la misión de encontrar a un hombre muy peligroso. Fue a su casa a buscarle y escrutó por todas partes, pero no le encontró. Así que, decidió llevarse varios objetos; una caja de juegos para mi hermano, joyas para mi madre, diversos muebles y este conejo para mí - respondió Hanna satisfecha.
En ese momento Anna comprendió que estaban volviendo a Alemania y no podía hacer nada para cambiarlo, así que, decidió aprovechar el tiempo que le quedaba en el tren con su nueva amiga.
Las dos niñas hablaron de muchas cosas; de cuál era su comida favorita, su asignatura preferida en la escuela...
Y jugaron a diversos juegos; el parchís, la oca, a resolver acrósticos...
Pero justo antes de llegar a Alemania Anna le preguntó a Hanna:
- ¿Cómo te imaginas a la dueña de este peluche?
Hanna muy orgullosa le contestó:
- Me la imagino fea, mal oliente, con la nariz ganchuda, maleducada...
En ese momento el tren llegó a la última estación y Anna con un hilo de voz tuvo tiempo para decirle:
- La dueña de ese peluche era yo.
Obra de referencia:
La obra es Cuando Hitler robó el conejo rosa, de Judith Kerr. La novela juvenil de 1973 está ambientada en la huida del horror nazi.