Profesor: María González Castro
2º ESO - Aula: 2 ESO B
Microrrelato:
Sendero hacia la eternidad
Me presento, soy Miranda, pero todos me conocen como “la Peregrina”. Hoy me toca realizar otro viaje. No quiero, pero estoy obligada a ello. Nadie tiene idea de lo duro que es. Piensan que no tengo sentimientos, que solo traigo desgracias, y aunque sé que no es así, no puedo hacer nada para demostrarlo.
Salgo de casa. Ya lo he lamentado bastante, ahora toca asumirlo. Hace frío, es un mal día para caminar, pero no hay remedio. Son solo seis horas caminando, puedo hacerlo
Dos horas de trayecto. Me falta el aliento, siento que me voy a desmayar. Empiezo a ver gente, pero todos me miran mal. Parece que por aquí ya me conocen y no debo de tener muy buena fama. Me desanimo bastante, pero no puedo detenerme.
Tres horas caminando. Empieza a salir el sol y la gente ya no me observa. Sin embargo, empiezo a sentir hambre. Iré a buscar por las calles, a ver si hay algo. Encuentro una barra de pan, cogeré un poco.
Cinco horas de viaje. Escucho el sonido de un río. Me acerco y empiezo a beber. Necesitaba tanto ese agua...
Ultimos veinte minutos y no consigo sacarme de la cabeza la idea de tener que llevarme a una persona, ni la tristeza que sentirán todos cuando les arrebate a Angélica.
Llegué. Ya veo la aldea. Esas cosas que parecían granos de arena se convierten en humildes moradas.
Aquí estoy, llorando sin consuelo en la puerta. Me armo de valor y llamo. Una joven dulce y hermosa abre. Yo pregunto por Angélica y ella asiente, dándome a entender que es ella. Después de unos segundos, le explico la situación y ella se larga a llorar. Yo le cojo la mano, le digo que tenemos que marchar y juntas cruzamos al más allá.
Obra de referencia:
La obra es La dama del alba, de A. Casona. Una obra de teatro de 1944 sobre los grandes temas de la preocupación humana: la muerte y el amor.