Profesor: Eva Mª Fuentes Vilacoba
2º ESO - Aula: 2B
Microrrelato:
La calle estaba vacía, desolada, con una espesa niebla que la cubría y teñía de gris. Y allí estaba
yo, sentado en un banco de roble, bastante limpio considerando como suelen estar los bancos
de las calles. Estaba entrando la noche y la única luz que me iluminaba era tenue, pero cálida y
acogedora, provenía de una pequeña farola que se situaba junto al banco. Miraba aquel
paisaje, en cambio, solo veía a Marina en cada esquina, en cada cruce, en cada centímetro de
aquella calle.
Me había alejado de Óscar para intentar olvidar todo el sufrimiento y el dolor, que se
instalaron cuando se esfumó el último suspiro de esperanza porque la historia no se repitiera,
porque Marina no corriera el mismo destino que su madre y se curase; Todo dejó un rastro de
dolor insoportable que se intensificaba al mirar a Óscar. Por eso, aunque yo le apreciase
muchísimo y aunque les hubiese devuelto el brillo a los ojos de Marina, tuve que alejarme. Así
pues, después de haber esparcido las cenizas de Marina, en un intento por huir de todo lo que
me recordaba a ella, me fui de Barcelona. Intenté empezar de nuevo. Traté de volver a pintar
cuadros, tal vez recuperar mi fama aplacaría mi sufrimiento. Sin embargo, no lograba
superarlo, era demasiado para mí y cada vez que me sentaba frente al lienzo, me derrumbaba.
Y ahora que estaba sentado en aquel banco, sentí que tenía que despedir a Marina como se
merecía. Con esa idea en la cabeza, comencé a pintar; plasmando en el papel todo lo que me
hizo reír, y ahora llorar, todas esas tardes jugando al ajedrez, todas esas risas y todos aquellos
momentos juntos, todo lo bueno y todo lo malo.
Obra de referencia:
CARLOS RUIZ ZAFÓN. Marina. Una historia de amor adolescente y un misterio por resolver en la Barcelona de los años 80.