Profesor: Olga Montero Batres
1º BACHILLERATO - Aula: 1º Bto. B
Microrrelato:
No aguanto más
Era justo medianoche, como cada sábado acudía ese chaval adinerado al burdel de Celestina, una señora ya mayor que había sido prostituta y había vivido la guerra y la represión de su mal vista profesión.
¡Calisto! -gritaba Melibea, la más joven de las chicas-. Jo, no te saltas un sábado, siempre te veo por aquí.
Estaba deseando verte -contestó el muchacho.
Estuvieron dos horas hablando, Melibea cada vez estaba más enamorada. Pero, de un momento a otro, Calisto se fue. Y entonces llegó Celestina.
Hay un nuevo cliente, guapa -le dijo Celestina a la joven-. Hay que contentarlo, así que ya sabes, haz lo tuyo.
Melibea, una vez más, pasó por ese amargo momento de todas las noches. Estaba cansada y ella solo pensaba en dejar ese asqueroso trabajo que cada día le dejaba más vacía.
Solo quiero irme con Calisto -gritaba en su cabeza la muchacha-. No he conocido a un chico que me trate con tanto cariño y delicadeza.
La noche pasó y se hizo de día. Melibea quiso ir a hablar con Celestina.
Quiero dejar este trabajo, lo odio, cada día me siento peor -expresaba la joven.
Eso ni hablar -imponía la mujer-. No sabes el dinero que me has costado.
¿Cómo que te costé dinero? -cuestionó la chavala, sin entender.
Sí, tú llegaste de otro país como mercancía -le contó la señora-. Y desde entonces gano dinero gracias a ti. Tus derechos dependen de mí.
Melibea estaba atónita, no se lo podía creer. Su vida había cambiado por completo, ya no era la misma. Ahora era un objeto con el que Celestina ganaba dinero.
El próximo sábado, cuando venga Calisto, me escaparé con él -pensó.
Y así fue. Cuando la jefa no miraba, se escaparon los dos. Ese tormento se había acabado para siempre.
Obra de referencia:
La Celestina