Profesor: Rosa María Pérez Cerbán
4º ESO - Aula: 4ºC
Microrrelato:
- ¿Hola? - solo silencio- ¿Hola? ¿hay alguien? - preguntó de nuevo Leonor sin respuesta.
Era un lugar oscuro y frío, alejado de lo que ella conocía como la realidad. Sin embargo, ya no sentía
dolor. Era extraño. De repente, ante sus ojos, se dibujó una silueta alta, más alta de lo que suele ser
una persona promedio, algo que sin duda le llamó la atención a la joven, la complexión esquelética
del desconocido, ni en tiempos de escasez de alimento había visto a alguien tan extremadamente
delgado. Incluso pensó que simplemente era un robusto perchero con un gran manto negro sobre él.
- Disculpe, ¿sabe usted qué es este lugar? - silencio, otra vez.
- Mire, he de volver con mi marido, que me espera dormido en nuestro lecho, ¿sabe usted de
alguna salida cercana?
Finalmente, la criatura señaló hacia una luz que se divisaba en la profunda oscuridad. Leonor,
contenta por la respuesta, se dirigió hacia la supuesta salida.
Cuando llegó, su sorpresa fue grande al ver que estaba postrada en el balcón de su casa, viendo una
escena confusa, su marido sollozando y.… ¿ella? ¡Se estaba viendo a ella misma! Con asombro miró
al desconocido esperando respuestas. Esta vez la criatura sacó unas afiladas tijeras con un veloz
movimiento cortando el aire entre Leonor y su otra versión tendida en la cama en los brazos de su
esposo.
- ¿Qué ha hecho? - preguntó la joven
- Te he dado una ventaja de dieciocho años, siento haber corrido un poco más que con otras
personas- dijo, revelándose así la muerte con un tono sombrío, pero sintiendo pena por la
chica.
Así, un corazón dejaba de latir, mientras que otro se culpaba de haber dejado el balcón abierto, tal
vez si hubiese estado cerrado la muerte no la hubiese alcanzado.
Obra de referencia:
Poemas seleccionados en clase de Antonio Machado. Este microrrelato tiene una fuerte inspiración de "Una noche de verano" de dicho autor.