Profesor: Berta Iglesias Varela
1º ESO - Aula: 1ºE
Microrrelato:
La vida de un barbero
Me levanté en una cama que no era mía, bueno, qué va a ser una cama ¡Era un cartón en el suelo!
¿Pero qué ha pasado?-pensé. Quizá era una pesadilla. Me pellizqué pero nada, que seguía ahí.
Después de eso, me levanté y me miré en el espejo. ¿Esto era una broma? Lo prometo, me levanté en otro cuerpo. Era un chico, de unos 37 años de edad estimado, aspecto de persona desnutrida y con una gran barba. Quizá el pelo no le estaba creciendo bien. Bueno, decidí investigar la Barbería.
Era bastante pequeña y asquerosa. Todo estaba desordenado, había mucho pelo en el suelo, papeles con mocos en la encimera. Y, en los peines y tijeras se encontraba una familia de piojos invadiendo poco a poco, todo el local.
Empecé a limpiar un poco todo aquello, aunque no lo logré terminar. Primero quité el polvo, sin acercarme mucho a los piojos. Después barrí y fregué todo el local. Después de tres horas, se veía algo mejor. Sin embargo, no me esperaba que alguien entrase segundos después.
¡Era yo! Pero, a ver, no yo, mi cuerpo. Iba a hablar pero alguien tomó la palabra primero
-¿Quién eres? ¿Qué haces en mi cuerpo?- preguntó mi cuerpo en ruso
No entendí nada, iba a sacar el traductor para poder comunicarnos pero en ese segundo agarró una silla y me la tiró. Después de eso, se me empezó a nublar la vista y me levanté en un sitio que rápidamente, reconocí.
-¿El sofá? ¿Qué hago aquí?- murmuré
Me miré en el teléfono ¡Era yo, por fin!
Lloré de felicidad mientras mis padres me miraban con sorpresa, buscando alguna respuesta a ese llanto descontrolado.
Obra de referencia:
La barbería, de Chejov, que formaba parte de una antología de relatos