Profesor: Marta Bernal Jiménez
4º ESO - Aula: 4ºESO C
Microrrelato:
Era un bonito día primaveral, y las aves canturreaban una melodía grupal. Sin embargo, el hada Celeste no se encontraba de buen humor. Celeste debía de hacerse cargo de su ahijada Penélope, joven campesina que aspiraba a conseguir una vida llena de lujos. Por tanto, cuando en aquella mañana, la chica le había pedido ayuda, Celeste no dudó ni un instante en brindarle todo su apoyo.
Al día siguiente, Celeste se encaminó hacia el palacio del príncipe heredero del reino. Según le había comentado Penélope, debía hacer que el joven se enamorase de ella. De esta manera, Penélope se casaría y obtendría esa vida que tanto anhelaba. Así pues, mientras cavilaba que debía decirle al príncipe, se encontró con el mismo.
¿Es usted un hada madrina? – preguntó el príncipe
¿Acaso no ve mi varita? - dijo el hada moviendo su varilla de espino
Si realmente es un hada, necesito su ayuda- dijo el príncipe.
En ese instante, el príncipe comenzó a relatarle como en la noche anterior se celebró un baile de máscaras, donde había conocido a una muchacha de la cual se había enamorado locamente.
Así pues, el hada llevó al príncipe a la humilde casa de Penélope. Una vez que se proclamaron los votos matrimoniales, Penélope vivió entre monedas de oro. Debido a esto, la joven se olvidó de toda la ayuda que le había proporcionado el hada, y la dejó en la miseria.
Celeste, quien había sido pura de corazón y mágica en todos los sentidos, perdió aquel brillo y confianza que la caracterizaba. Sus amigas, también hadas madrinas, observaron como su corazón se volvía oscuro como el ébano.
En una noche tormentosa, Celeste proclamó venganza contra Penélope y secuestró al hijo de los reyes, llevándose al bebé a un lugar lejano.
Obra de referencia:
RELATO INVENTADO, TODAS LAS HADAS DEL REINO, DE LAURA GALLEGO.