Profesor: Marta Bernal Jiménez
4º ESO - Aula: 4º ESO D
Microrrelato:
El horror en los ojos de su prima produjo a Alonso gran satisfacción.
— Toma Beatriz, tal y como prometí, tu banda azul. — dijo Alonso, sosteniendo una banda muy lejos de ser azul debido a la sangre que la tintaba.
— ¡Oh, Alonso! ¡Dios mío!
Beatriz balbuceaba ante la escalofriante imagen frente a ella. Alonso se encontraba de pie ante su cama. Ya no era Alonso: sus ropas estaban hechas jirones, pelo ensangrentado y su rostro casi irreconocible por la hinchazón de un traumatismo. Un leve hilillo de sangre bajaba por su cuello desde la oreja. Pero, principalmente, a Beatriz la estremecía una cosa: su primo sonreía.
Y no una sonrisa como la que él le solía dedicar cada vez que se veían. No. Esta sonrisa era mucho más siniestra, el tipo de sonrisa que indica que se disfruta a costa del sufrimiento de otra persona. Es decir, la que Beatriz solía dedicar a su primo cuando le gastaba una de sus bromas, como la de la noche anterior, cuando le mandó al Monte de las Ánimas a por su banda.
— ¿Qué pasa? ¿Ahora no la quieres? — preguntó Alonso, en tono burlón — Parece ser que ya no eres tan valiente…
— ¡Por favor! ¡Que acabe esta pesadilla, lo suplico! — exclamó horrorizada a más no poder, arrimada tanto como podía al respaldo de la cama en un intento de alejarse de Alonso.
Ante los gritos, los servidores se apresuraron al interior de la habitación, pero ya era demasiado tarde. Beatriz se encontraba inmóvil, con los ojos desencajados y la tez pálida. Alonso había cobrado su venganza, llevándose consigo el alma de su prima.
Ahora, en el día de los difuntos, Beatriz estará condenada a vagar alrededor de la tumba de Alonso para toda la eternidad.
Obra de referencia:
El monte de las Ánimas de Gustavo Adolfo Bécquer.