Profesor: Silvia De Lucas Caballero
2º ESO - Aula: 2ºESO Las Nieves
Microrrelato:
Nunca he sabido quien soy, y nunca he llegado a saber mi nombre. Todos me conocen como el monstruo de Frankenstein o como prefiero, su creación, pero ni siquiera yo me acuerdo de quién fué ese hombre ni del por qué es tan importante para mi historia. Solo recuerdo la primera vez que salí al exterior. En el momento que pisé la calle, observé un rostro totalmente pálido mirándome paralizado, su pupila indicaba incomodidad, y por cómo fruncía el ceño, me di cuenta de que yo no era de buen ver.
Desde ese momento descubrí lo que era sentir, pero no cosas agradables, si no sentimientos de rechazo que simplemente provocaba mi físico no deseado.
Desde ese momento, abandoné la idea de dejarme ver, y consideré oportuno ocultarme para no revivir ese momento y esa sensación de desprecio que provocó en mí un dolor inmenso en el pecho.
Los días caían y los meses pasaban, y mis pensamientos poco a poco me iban consumiendo.
Tenía que encontrar mi pasado y, por tanto, mis orígenes.
Mi única salida fué huir. De noche caminaba, y de día permanecía oculto del odio de los hombres. Cada paso que daba, era un alivio. Una noche, vagabundeando, llegué a un recinto amurallado, lo cual me hizo pensar que sería un buen escondite. Unas antiguas escaleras me llevaron hacia una vieja y enorme puerta, la cual se abrió con facilidad y me llevó a un pasillo cuyo suelo y paredes me parecían familiares. Deambulando por el pasillo pude reconocer un cartel con unas letras que indican un laboratorio. Mi instinto me dijo que entrara, que ahí encontraría lo que buscaba, así que me decidí a, por primera vez, hacer lo que decía mi corazón y entré.
Obra de referencia:
Frankenstein de Mary Shelly (edición adaptada)