Profesor: Fátima Martínez Cortijo
4º ESO - Aula: B
Microrrelato:
¨El pequeño Abel¨
Abel vivía con sus abuelos y su prima. Su tío había emigrado a Alemania en busca de una vida mejor dejando a una de sus cinco hijos, Lara, con sus abuelos, mientras que su padre emigró a la ciudad para buscar trabajo dejándole con sus abuelos, y llevando a sus demás hermanos.
En casa se tenían unas costumbres y normas que Abel siempre ignoraba. En invierno, se negaba a vestirse adecuadamente y salía a la calle con pantalones cortos. Su abuela siempre le regañaba, y a veces acompañaba el regaño con algún que otro tirón de orejas, pero Abel, decidido y cabezota, vestía peor para humillarles y hacer creer a la gente que le trataban mal sus abuelos. Como si no fuese suficiente, robaba dinero a su prima. Al principio, su “yaya” le defendía de las duras acusaciones de Lara, pero cuando los rumores de que Abel era un millonario se esparcieron por el pueblo, la abuela descubrió su secreto. También les dejaba varios días sin comida para cenar, e incluso ponía arena en los alimentos de su vecina, viuda y ciega, que le pasaba la abuela.
Esto cambió cuando, al ser detenidos su mejor amigo y él por robar en un supermercado, el padre de su mejor amigo los recogió. Ellos, avergonzados, permanecieron en silencio hasta que el hombre empezó a pegar a Abel confundiéndolo con su hijo, ya que al estar conduciendo no se fijaba bien en quién tenía detrás. Abel no podía rechistar y quedó todo el camino lamentándose silenciosamente. Esa paliza, más lo duro que fue ir a comisaría, hicieron a Abel entrar en razón y arrepentirse por todo el daño que había provocado: pidió disculpas a todos y juró cambiar para siempre.
Obra de referencia:
"Lazarillo de Tormes"