Profesor: Elena Barañano Muñoz
2º BACHILLERATO - Aula: 2ºBACH-B
Microrrelato:
El tarro de cristal
Rondaba por mi cabeza ese sueño, ese frasco. Me era familiar, aunque irreconocible. Transparente y de pequeño volumen. Un sentimiento de nostalgia me invadía cada vez que aquella imagen se colaba entre mis pensamientos. No me dejaba en paz. Tanto que comencé a mirar los frascos que mi abuela almacenaba en la blanca repisa de la cocina. De repente un recuerdo pasó enseguida por mi cabeza. El hueco que quedaba entre los dieciséis tarros solía estar ocupado. Pensé en ella. Ella se quedó el que faltaba. Decidí ir hasta allí, hasta nuestro sitio, aunque ya no viviese nadie o esperando que no lo hubiesen alterado unos nuevos vecinos. Al llegar me recorrió un escalofrío acompañado
de la misma nostalgia que la imagen de mi cabeza me provocaba. Era allí, estaba en el sitio correcto. Nuestra escalera, con esa madera rústica pero delicada, igual de carcomida, desfibrada, tablones esculpidos por los pasos de los nuevos vecinos... Estaba igual que la última vez que nos habíamos visto hacía cinco años. Me decidí a levantar el tablón que formaba ese pequeño cobertizo para los ratones. Efectivamente ahí estaba el frasco, con su tapa verde botella, su color favorito. Percibí, entre el polvo que lo cubría, mi nombre escrito. Desdoblé la nota contenida en el tarro: << Un sentimiento tan fuerte como el amor no puede ser prohibido. Ni un estado social, ni el dinero, ni las personas, ni mis más queridos podrán hacer nunca que te quiera menos. Pero sé que la sociedad va a cambiar, que este amor será posible, y cuando lo haga, espérame>>. Rápidamente entendí por qué se alejó de mí. Esperé. Así es como cuentan Fernando y Carmina a sus hijos la historia de amor que les acompaña.
Obra de referencia:
HISTORIA DE UNA ESCALERA, BUERO VALLEJO.