Profesor: Isabel Mélida Rodríguez
3º ESO - Aula: 3ºC
Microrrelato:
Un día, el conde Lucanor buscaba a su ayo, Patronio, por su extensa villa. Su intención era contarle un problema y tenía que ser resuelto cuanto antes.
-Patronio, has de saber un problema mío y ayudarme a resolverlo. Me han encargado escribir un relato para un concurso de nobles, si no lo realizo, habrá consecuencias.
El conde continuó comentándole su problema, a lo que Patronio prosiguió a contarle una historia para que el conde obtuviera inspiración y confianza en sí mismo.
-Señor conde, en estas tierras habría miles de personas que le aconsejarían mejor que yo, pero voy a coger las riendas de este asunto.
En las extensas tierras de Castilla, había un campesino humilde, que en su pasado cometió errores y debía favores a la nobleza. Un día, después de trabajar las tierras, llamaron a su casa unos caballeros, estos dijeron que tenía un día para prepararse y marchar a luchar por su pueblo. El campesino siempre se mantuvo al margen de guerras y conflictos, pero esta vez no podría salvarse. Estaba asustado, ya que sabía lo que sucedía en las guerras. Su destino era “La Batalla del Estrecho”, en la Reconquista. Pensaba que sería inútil y que en los primeros duelos iba a ser derrotado, pero sucedió lo contrario, este campesino fue un héroe en la guerra, derrotó a miles de hombres, fue ascendido y logró tener miles de personas bajo sus órdenes. Tras cinco años de lucha, pudo regresar con su mujer y le contó todos los maravillosos sucesos. Él y su mujer formaron una familia en León y fueron felices para todos los tiempos.
El conde interpretó la historia como inspiración, y concluyó que el problema no es el problema, el problema es la manera en la que lo ves.
Obra de referencia:
El Conde Lucanor. Don Juan Manuel.