Profesor: Alberto Garrosa Gude
2º ESO - Aula: 2.º DE
Microrrelato:
Salió de aquella cabaña, no supo cómo lo consiguió, pero su respiración entrecortada y ese corazón a punto de explotar daba también una imagen de que no había sido fácil. ¿Lo habría soñado? ¿Lo habría deseado tanto que, al final, se hubiese hecho realidad? En realidad, Marina no tenía ni idea de qué era lo que acababa de pasar, pero si nos pudiésemos meter en su cabeza tal vez podríamos ver cómo todo comenzó con una niña pequeña que, cuando tenía cinco años y un miedo natural a la oscuridad, su padre siempre le contaba la historia de una niña a quien por las noches una madriguera de conejo llevaba a un mundo nuevo y divertido donde nunca paraban de jugar.
Pero su padre ya no estaba para que le contase eso, ya no estaba para darle un beso antes de dormir o ayudarla en los exámenes… Simplemente ya no estaba, y odiaba tener su mente absorta en esos pensamientos tan abrumadores y tristes, sobre todo por su madre, que había tenido que sacarlo todo ella sola; y sabía que no había sido fácil para ninguna.
Pero en esa cabaña de la que acababa de salir... ¡Estaban los personajes de las historias de su padre! ¡Estaba su infancia completa! Estaba el Conejo Blanco, que le daba suerte en su examen, el Sombrerero Loco, que decía que era su padre, porque él decía que eran los dos igual de locos, la Reina de Corazones, contra la que tenían que luchar para que no hubiese siempre oscuridad… ¡Y así con todos!
Sin embargo, cuando se giró, la cabaña ya no estaba, y no pudo ocultar la decepción en su rostro.
Total, ¡ni que nadie quisiese volver a su infancia!
Además, es solo una historia, ni que fuese verdad… ¿O sí?
Obra de referencia:
Relato basado en Alicia en el País de las Maravillas, la inmortal obra de Lewis Carroll.