Profesor: Lorena Ortiz Fernández
4º ESO - Aula: 4º ESO C
Microrrelato:
La loca Odisea.
Cuando la tripulación partió desde la isla de Polifemo para su regreso a casa, Ulises avistó algo a lo lejos.
- Mira Telémaco, allí hay unas tierras blancas. ¿Crees que deberíamos ir a investigar?- dijo Ulises.
- Pero… Papá, ¿Cómo has visto esas tierras? Yo no veo nada- Ulises se levantó y le tendió, sobre las manos, un extraño objeto a su hijo.
- ¿Padre, qué es esto? - preguntó Telémaco.
- Ay, hijo, cómo se nota que no estás modernizado. Esto es un inventazo de 1604 llamado "catalejo". Permite observar en la distancia con mayor facilidad.
- Pero... papá, estamos en el siglo VIII antes de Cristo. Que por cierto, no sé quién es -dijo Telémaco, algo confundido- ¿Y cómo lo has conseguido?-
Entonces, mientras Ulises pensaba qué responder, apareció Hermes.
-Hola Uli, ¿te gusta el catalejo? -Telémaco se giró sobresaltado hacia Hermes y se dio un golpe contra una estantería del camarote.
-Bueno, al menos no se acordará de que has sido tú el que me lo ha dado. Cuando despierte del golpe, claro- comentó el Héroe.
-Será si se despierta, ¿no?- bromeó Hermes.
Tiempo después, llegaron al terreno blanquecino que avistó Ulises. Estaba formado por hielo, hacía mucho frío y habitaban en él unos animalillos muy monos deslizándose y nadando por la costa. De repente, notaron un temblor bajo sus pies. ¡Se acababan de chocar con un iceberg! Algunos saltaron al agua, otros (los listos) se subieron rápidamente a las barcas e intentaron rescatar a sus compañeros suicidas. Sólo lograron salvarse tres personas de las que iban en el barco: Telémaco, su padre y Tiresias. Navegaron hacia la costa en busca de comida y de agua, pero no encontraron nada más que los animales pequeñajos esos.
Unos días después, fallecieron todos y el catalejo se quedó allí.
Obra de referencia:
La Odisea, Homero (adaptación de Oxford)