Profesor: Eduardo Méndez Gómez-arevalillo
1º BACHILLERATO - Aula: 1ºB
Microrrelato:
Era 21 de junio de 1983, tenía entonces sólo 17 años, un gran y artístico expediente académico, un perro y muy malas intenciones para el último día de colegio antes de las vacaciones. El verano era sin duda lo mejor que tenía el año, levantarme a la hora que quisiese, salir con mis amigos a diario, piscina, playa, fiesta, chicas… y lo mejor de todo: no había cole.
Pero el ansiado momento todavía no había llegado. Eran las ocho y diez de la mañana y el profesor de Lengua me estaba paseando por el mundo de la literatura con un bonito libro de Alejandro Dumas, y sin quererlo, me estaba dando a entender que mi futuro no estaba ni mucho menos vinculado con esta atractiva asignatura. No se porqué tenía la sensación de que iba a acabar de nuevo en la puerta del subdirector, y efectivamente, tras decirle a D. Eduardo, el profesor de lengua entonces, mi bonita y apreciada opinión sobre lo que me transmitía tanto el libro como su asignatura, volví a donde tantas horas había pasado, el cuartel de D. Benigno.
El muy indeseable me había castigado hasta final de la tarde, encerrado en su perverso castillo. Su despacho era pequeño y maloliente. Me acordé entonces de la obra que acababa de ver en clase de lengua, parecía ser que mi futuro estaba directamente relacionado con el protagonista de la obra. Era de broma. En este caso yo sería Edmundo, D. Benigno tendría que ser Fernando, y mi amada, que en la obra era Mercedes, en este caso sería el verano. Este clásico literario me había dado una idea brillante, si de verdad quería encarnar el personaje del conde de Montecristo, tenía que vengarme del que me estaba privando de mi amada. Lo tenía decidido, Fernando, prepárate.
Obra de referencia:
El conde de Montecristo de Alejandro Dumas