Profesor: Eduardo Méndez Gómez-arevalillo
1º BACHILLERATO - Aula: 1ºC
Microrrelato:
El espejo
Se escuchan aún los pasos lejanos, reverberados en la casa de la anciana que ya no vivía. ¿Quién estaba en aquella casa y dónde? El estudiante lo ignoraba y por ello, permanecía en tensión en la oscuridad de la sala en la que se encontraba. El sonido acabó desvaneciéndose y Raskolnikov reanudó su huida. Hasta que se encontró con alguien. O algo.
De la impresión que le produjo encontrarse con un hombre en aquella soledad, el joven retrocedió, enormemente asustado, mientras sus ojos terminaban de definir su figura. Y para su asombro era él mismo. O un esbozo suyo.
Clavó la mirada en aquel reflejo que debía de enseñar su imagen, cuando realmente mostraba otro ser completamente distinto. Un rostro completamente empalidecido dejaba entrever unos ojos que gritaban agonizantes. Y sus manos estaban tintadas del rojo de las dos mujeres cuyas vidas había cercenado con el hacha ensangrentada que sostenía en la diestra.
«¿En quién me he convertido?» fue lo único que su mente fue capaz de articular. ¿Aquel esbozo del espejo continuaba siendo él, una persona, o había pasado a ingresar al mundo de los monstruos? «Eres un monstruo» contestó su corazón, repitiendo y martilleando su alma con aquellas tres palabras contra las que no tenía argumento. Lo era.
Se dio la vuelta y regresó al lugar donde había cometido su obra. La obra que lo había transformado en inhumano. Y tomó la única decisión posible
Alzó las manos, se las colocó sobre la nuca y esperó. A que alguien viniera e hiciera con él lo que se hace con una cucaracha o la justicia lo encerrara y alejara de la humanidad eternamente. Lo que le correspondía a un ser como el que ahora era.
Obra de referencia:
Crimen y castigo de Fiódor Dostoyevski