Profesor: Eduardo Méndez Gómez-arevalillo
2º BACHILLERATO - Aula: 2ºA
Microrrelato:
Condena por luto
—Que de comienzo a la segunda fase del juicio del caso de Bernarda Alba.
El tintineo de la campanilla del juez resonó por el juzgado, acallando a los espectadores y al jurado. Bernarda, previamente, había respondido a un interrogatorio y jurado con la mano en la Biblia decir nada más que la verdad. A su favor, se había llamado a testificar a Martirio, llevada por el odio; Poncia, por su lealtad y Amelia, por su clara inocencia respecto a su madre. Sin embargo, tanto Angustias como Magdalena hablaron en su contra, hartas de su autoridad. También había querido asistir María Josefa, pero el juez la determinó como incapaz. Tras ello, se había acudido tanto a forenses como a investigadores, para que presten declaración. De vuelta al presente, era hora de que el fiscal expusiera su alegato.
—Según las pruebas y los testimonios de las hijas Magdalena y Angustias, está claro que la acusada es la responsable del asesinato de José el Romano y, por consecuente, el suicidio de Adela…
Así continuó durante cinco minutos. Para terminar, repitió su tesis, y le cedió después la palabra al abogado defensor de oficio asignado a Bernarda. Mientras él hablaba, Bernarda desvió su atención al futuro que estaba por caer sobre sus hombros. Era consciente de que no podría librarse de la culpabilidad del asesinato, pero si su inocencia respecto al sucidio era aceptada,su condena se vería muy reducida.
Se le hicieron eternos los minutos en los que el terminaba el alegato y el jurado deliberaba la sentencia. De repente, Bernarda escuchó la puerta del tribunal abrirse y unos pasos acercarse cada vez más a ella. Cuando se giró a mirar, se le cayó la mandíbula al suelo.
—Hola, Bernarda — Antonio María, “difunto” esposo de Bernarda, sonreía con malicia ante ella.
Obra de referencia:
La casa de Bernarda Alba de Federico García Lorca