Profesor: Pedro María Urquijo Arregui
3º ESO - Aula: 3ºC
Microrrelato:
EXTERMINIO
Llegó la noche, aunque no se notaba por la luminosidad resplandeciente que hería la retina, y no era por la luna llena ni por la luz callejera. Continuaron las explosiones, las sirenas y los ruidos, sin poder determinar si era de un motor, de un avión o de una metralleta.
En la guerra, la primera baja es la que lo cambia todo.
Antes de que pudiera reaccionar, se escuchó un fuerte estallido, peligrosamente cerca de donde estábamos. Caí al suelo, escuchaba un fuerte pitido que me aturdía como nunca.
Cerré los ojos para sumirme en las tinieblas al ver que mi compañero caía y lentamente se apagaba. Se escuchaban gritos en la radio:
“Teniente Shevshenko, ¿me copia?” No hubo respuesta.
“Shevshenko, ¡responda, es una orden!”
De nuevo, silencio. Me asaltó el terror mientras mi cuerpo descansaba en la arena teñida de rojo. No podía mantener abiertos mis ojos.
Inmovilizado, sentí un dolor punzante en el pecho que arrancaba el fuego de mi alma hundida, helada, oculta en pausa. No podía centrarme en nada más.
Antes de que pudiera darme cuenta, oscuridad, un silencio fugaz y, finalmente, calma.
Se desvaneció la paz y dio paso a la pérdida sin sentido. Esa tajada despavorida de traiciones y rencores huracanados tan pesado como el acero, de conflictos, de violencia, de locura, desenterrados de esa jungla hostil, traspasando impensables fronteras y lacerando el abrazo de múltiples colores y matices.
Para participar en la guerra no hacen falta incontables requisitos, lo único que verdaderamente se necesita es ese maldito afán de poder tan humano.
Obra de referencia:
"Sin novedad en el frente" de Erich María Remarque, obra publicada en Alemania en 1929