Profesor: Elena Mora Fernández
1º BACHILLERATO - Aula: Las filósofas
Microrrelato:
LOS PADRES MODERNOS.
Como agente del Registro Civil español, me encontraba al borde del colapso ante la extravagancia que presenciaba. Dos familias, los Gadía y los Terrínez, competían por el título del nombre más peculiar para sus futuros hijos: "Laurencia" para los Gadía y "Frondoso" para los Terrínez.
—Señor y señora Gadía, ¿seguros de que quieren marcar a su hija con un nombre tan... "distinguido"? —pregunté, tratando de contener mi risa.
—¡Claro que sí, agente! Queremos que nuestra niña brille como ninguna con un nombre único como Laurencia —exclamó el señor Gadía, como si estuviera nominando a su hija para un premio de la alta sociedad.
—Único, desde luego... —pensé mientras escribía el nombre en el formulario, preguntándome si su nombre terminaría siendo una excusa para comprarle un abrigo de piel de leopardo.
Mientras tanto, los Terrínez defendían a capa y espada su elección.
—¿"Frondoso"? ¿En serio? —pregunté, luchando por mantener la compostura.
—Sí, agente —respondió la señora Terrínez con convicción—. Queremos que nuestro hijo esté más conectado con la naturaleza que una planta de maceta en una marcha de Greenpeace.
—Exacto. Desde que asistimos a una protesta contra la deforestación, supimos que nuestro retoño debía llevar un nombre que grite "¡Salvad a los árboles!" —intervino el señor Terrínez.
—¿Y le darán leche de soja orgánica? —pregunté entre risas, imaginando al pobre Frondoso con un bigote de espuma de tofu.
Después de recibir miradas asesinas por parte de los Terrínez, opté por coger el bolígrafo y registrar su nombre. En mi época, la gente se llamaba María, Carmen, Manolo o Luis. Pero quién era yo para cuestionar los caprichos de los padres modernos. Al menos, eso me aseguré de no preguntarlo en voz alta.
Obra de referencia:
La lectura hecha en clase ha sido Fuenteovejuna. En este relato corto, encontramos alusión a los personajes de Frondoso y Laurencia con unos toques humorísticos y shakesperianos.