Profesor: María José Suanzes Miranda
3º ESO - Aula: 3º ESO B
Microrrelato:
Hay cosas que ocurren muy rápido. Son unos pocos segundos, segundos en los que te da tiempo a vislumbrar todo lo vivido, lo sufrido, lo disfrutado. En su caso, lo vivido en once cortos años.
Yo sabía que el momento se acercaba. Los médicos lo habían sugerido. Mi cuerpo temblaba y sufría al darse cuenta de la realidad. Mi cabeza volaba, regresaba una y otra vez a aquel día de regatas, y a aquella ola que penetró en mi alma como una lanza de fuego. Jugábamos dos, solo uno llegó a salvo. Yo sabía que no tenía la culpa, pero el remordimiento crecía inevitablemente en mí. Él quedó en cama varios días, y yo seguía ahí, mirándolo y abrazándolo, creyendo que con el calor de mis brazos, podría salvarlo; pero sabía que eso sólo ocurría en los cuentos de hadas.
El miedo a que todo terminara me atenazaba los sentidos por completo. Mi hermano, mi compañero de juegos y vida, me tomaba la delantera en la muerte.
Me aterraba la idea de tener que dejar atrás todo ese cuento donde él era mi protagonista y se salvaba. De tener que dar paso a un nuevo libro, una larga novela sin él que sería sin lugar a dudas triste y decadente, una novela donde el protagonista se desvanece, llevándose consigo la alegría de vivir, dejando que la historia se hunda en una gran tristeza, miseria y soledad. Porque él lo era todo para mí y esta nueva novela no sería igual sin él.
“Pero todavía no se ha ido”, trataba de convencerme para fortalecer mi esperanza. Seguía aquí, su espíritu, su persona, ya se había desvanecido, había sido reclamado por otros cuentos de fantasía.
Porque todos le querían a él como protagonista.
Inspirado en “La vida sale al encuentro” de José Luis Martín Vigil
Obra de referencia:
Jose Luis Martín Vigil es el autor de esta obra en la que narra la vida de un adolescente de 15 años de los años 60 con las preocupaciones propias de la edad y su paso a la madurez.