Profesor: Agustín Berlinches Zapero
2º ESO - Aula: 2ºA
Microrrelato:
En la antigua tierra de Artemisa, donde las montañas albergan secretos de magia olvidados, se forjó un vínculo mágico entre un joven brujo de ojos amarillos y un esplendoroso dragón. Juntos, exploraban los recónditos bosques enfrentándose a monstruos terribles que amenazaban la armonía de su reino. La magia del brujo y la furia del dragón eran temidas por los monstruos, protegiendo la tierra de sombras que nunca se atrevían a acercarse. Todas las bestias se quedaban en las tierras prohibidas de Astaroth, tierras malditas.
Una joven aprendiz de bruja de cabellos dorados y ojos que reflejaban las estrellas, se adentro en las tierras prohibidas sin autorización de la hermandad Nigromantes, en busca de un huevo de dragón. No hay brujo que se precie sin su dragón. El viento susurraba y los árboles crujían como testigos silenciosos, de la bestia que se acercaba a ella. La bestia emergió de la penumbra, una estrige con ojos de fuego y colmillos afilados. El brujo Agnes desenvainó su espada de plata, endurecida por innumerables batallas. La lucha fue feroz, entre el brujo y la bestia, dejó agotado a Agnes, apareció de las sombras, su dragón Draco, con su fuego calcinó al monstruo que iba a matar a Cassandra, la bruja desobediente y rebelde.
Los dos se miraron en ese preciso momento, en el silencio que siguió, Agnes y Cassandra compartieron una mirada de complicidad. En ese momento fugaz, las líneas entre el bien y el mal, lo humano y lo monstruoso, se desvanecieron. El mundo del brujo era un lugar donde los destinos se cruzan de manera impredecible, y la magia, como una fuerza indomable, guiaba las decisiones de aquellos destinados a caminar por el filo de la realidad y lo sobrenatural.
Obra de referencia:
"Juego de tronos" de George R. R. Martin