Profesor: Soledad Del Cañizo
1º ESO - Aula: B
Microrrelato:
LA REFLEXIÓN
Se me para el pulso. Me han dado el diagnóstico. Ya lo siento. Está en mi sangre.
Cáncer.
Recuerdo mis principios. Las tardes de verano en el parque. Hablar con mi abuelo. Disfrutar de toda mi familia que se va desvaneciendo tras el paso de los años.
Mi juventud. Ese pequeño torbellino que te revuelve todo. Lo que pensabas y creías cambia.
La madurez. Cuando asientas la cabeza, y empiezas a rodearte de gente que te acompañará durante mucho tiempo.
Tengo cincuenta años. No sé si querría vivir más, ser inmortal. Pero el mundo lo ha elegido. Me ha brindado esta oportunidad de saborear al máximo todo. Poder despedirme.
Gracias a la vida, por tener la muerte. Gracias a la muerte, por tener la vida.
A la vez me siento apenado. No puedo vivir mi decadencia, ni ver a mis nietos. Pero lo acepto, y vivo el momento.
Mi abuelo decía: "La vida es un soplo de aire fresco en una mente aturullada".
Siento que me voy yendo. Cada día estoy más cansado, pero no me importa emprender un viaje sin vuelta. Poder disfrutar de estos momentos me hacen vivir. Quién lo diría, vivir.
Supongo que no es necesario un final, porque todos sabemos cómo acaba. La muerte. Pero no creáis que es mala, no, qué va, la muerte permite amarse a uno mismo, amar a los demás, y que ellos te amen a ti.
Obra de referencia:
Cuatro corazones con freno y marcha atrás de Jardiel Poncela