Profesor: Tomás Mansilla
4º ESO - Aula: Jovellanos 4.º ESO
Microrrelato:
Mina, tras un largo día de trabajo, fue a casa.
Al llegar, saludó a su hijo y le dio un beso a su marido, como de costumbre.
Su hijo, con preocupación y miedo, fue corriendo a su habitación a llorar, como de costumbre..
Esa tarde, el hijo se fue al establo medio escondido que tenían en su granja para ir a llorar, como de costumbre. Como se quedó hasta tarde, Mina se fue a su habitación y se durmió.
Al día siguiente, ella se levantó, fue a hacer el desayuno y llamó a su hijo para que bajara, como de costumbre.
No, no era como de costumbre.
Su hijo no bajó, y al llamar a su marido, este tampoco contestó.
Mina fue al establo, y al ver al fondo el cuerpo de su hijo tirado en el suelo con tres puñaladas encima de la tumba en la que ponía el nombre de su marido, Mina con pánico llamó a su madre.
Esta, con urgencia, fue a la casa, y llorando dijo:
- Ay señor, mi nieto, mi adorado nieto. ¿Por qué demonios tuve que cargar con el peso que tú sola hiciste? Y lo peor, lo encubrí intentando ayudarte pensando que no se cometería otra vez, lo oculté, pobre de mi querido yerno. Y ahora mi nieto. Dios santo pueda perdonarnos. Escúchame bien hija, - dijo dirigiéndose a Mina- te tengo que contar lo que verdaderamente pasó, lo que hiciste. Pero primero te tengo que llevar a un buen centro de salud en el que tu mente pueda sanar y donde no hagas más daño a nadie.
Obra de referencia:
RELATO DE EMILIA PARDO BAZÁN, "EL INDULTO"