Profesor: Antonio Pérez Del Río
2º ESO - Aula: 2º B ESO
Microrrelato:
8 grados. Nada más ni nada menos. Y yo aquí, sin saber dónde ir. En mitad del polígono. Sin rumbo ni destino. ¿Quién me mandaría a mi intentar robarle a esa señora en la Plaza Mayor? Dos patrullas de la policía, sin descanso tras de mí tres horas. Estoy agotado”.
Tanto es así, que el agotamiento hizo que Lázaro saltara un muro y trepara por una alambrada. Encontrando cobijo en un coche abandonado o más bien, destrozado. Al abrir los ojos, un hombre de aspecto mediocre, sudoroso pese a estar en uno de los días más fríos de invierno le despertó con cara de pocos amigos. Era el propietario de un desguace de coches. Le amenazó con avisar a la policía, pero Lázaro, en vez de sentirse incomodado o acorralado, decidió proponerle un acuerdo.
Como Lázaro quedó huérfano hace años y ahora no tenía hogar, llegó a un acuerdo con el hombre, trabajaba unas horas para no delatara su nuevo cobijo. Pero lo que en un inicio serían tan solo unas cuantas horas, se convirtieron en largas jornadas sin descanso, todo a cambio de nada ya que apenas le mantenía a base de trozos de pan y poco más. Lázaro, llegó a un punto que tuvo que buscarse las mañas para poder sobrevivir: localizó una furgoneta y la convirtió en una acogedora residencia y, robaba lo que podía de la nevera de su jefe.
Pese a que estuvo meses en esta situación, el propietario del desguace dio muchas clases de mecánica y conocimientos sobre la vida a Lázaro convirtiéndolo en un joven válido. Pese a utilizar de vez en cuando el robo como su única vía, pudo construirse una moto con piezas que encontraba, y así trabajar para una empresa de mensajería.
Obra de referencia:
La obra elegida es el Lazarillo de Tormes. Autor anónimo. Lectura trabajada en el aula durante el curso. Género picaresco.