Profesor: María Vila San José
1º ESO - Aula: Taller de lectura en clase
Microrrelato:
Adulto
Esas lágrimas cálidas se deslizaban por sus pálidas mejillas. Ya nada importaba.
¿Por qué lo haría? Si los pétalos celestes se habían esparcido por todo el universo, y las raíces blancas ya no crecerían en la tierra fértil de ese planeta… Pero tampoco la flor querría vivir en un planeta tan triste. La superficie rodeada de arboles de baobabs que cada vez crecían más, una tienda de campaña descolorida que por adentro tenía siete relojes, configurados para sonar a la vez.
El hombre tan desesperado trataba de construir a su flor con las hojas marrones que se habían liberado de los árboles de baobabs, solo para descomponerse y escapar del destino que se les había asignado. Toda la ilusión que el tenía ya se había extinguido.
-¿Y si fue mi culpa? Soy un imbécil, me merezco morir…- Se dijo con un odio hacia el mundo y sobre todo hacia él mismo. Aunque al alzar la mirada pesada que había estado sufriendo notó a una figura pequeña e infantil.
-¿Qué te pasa, Adulto?- pregunto el niño con una sonrisa tranquila.
-Mi flor se ha desvanecido…pero no entiendo cómo…- Dijo el hombre furioso, pero al mismo tiempo decepcionado.
-¿De verdad? ¡Que mal! Mi flor ni siquiera querría escaparse. Ella está a gusto, y aparte he arrancado todas las raíces de baobabs.
-Es que yo a la mía la tenía encerrada porque tenía miedo de que se escapara. No confiaba en ella. ¿Qué tal si me abandonaba?
El hombre miró a un árbol de baobab, decepcionado. Después volvió a la mirada del niño. La empatía del niño hacia este no podía ser mayor. Él se arrodilló y le dio un abrazo. Y el niño dijo:
-Tu flor hubiese tenido que ser libre, como tú y yo lo somos.
Obra de referencia:
"El principito" de Antoine de Saint-Exupéry