Profesor: José Ramón Urízar Salinas
4º ESO - Aula: Cultura clásica 4º ESO A/B
Microrrelato:
Un día tranquilo, como otro cualquiera, iba yo caminando por el monte, enfocado en mis pensamientos e ignorando el entorno. Había tenido una discusión con mi madre y estaba frustrado por ello, así que decidí dar un paseo para relajarme. Iba cabizbajo y dándole patadas a las piedras que por ahí encontraba... Tras darle una patada a una piedra extraña destapé debajo una carta maltratada, sucia y metida en un sobre húmedo. La recogí y la abrí para leer su contenido ya que esta me intrigaba: ponía que era de un guerrero griego, Temistocles se llamaba, y le dirigía esta carta a su madre. Hablaba de las Guerras Púnicas y hablaba de lo cruel que era ver a toda la gente ser asesinada sin piedad y a sangre fría. Era horrible y daba escalofríos el pensar que te habían enviado para hacer lo mismo.
Continuando, especificaba más en una batalla en la que luchó, contaba que estaban preparando una estrategia cuando, de repente, el enemigo se abalanzó sobre ellos, aunque, por suerte, fueron más gente y no les hirieron casi. Estuvieron así dos días y dos noches, hasta que un batallón de más de quinientos enemigos cargó contra su equipo de trescientas personas al caer la noche. Explicaba lo sangrienta que era la escena, gente siendo degollada y decapitada, creando agujeros en los estómagos de los quinientos enviados, los cuales, poco a poco, iban disminuyendo. Pronto solo quedaba una pequeña escuadra enemiga de veinte personas ante la carga griega de cien personas. Un enemigo se abalanzó sobre él. En defensa le atacó, directo al corazón, alcanzando antes a su enemigo. Viendo entre lágrimas el rostro inerte de su amigo, le dejó en el suelo y escribió esta carta. Leí la carta a madre y lloramos juntos.
Obra de referencia:
Fragmentos de Tito Livio, "Ab urbe condita", sobre las guerras púnicas.