Profesor: óscar Gaeta
2º BACHILLERATO - Aula: 2º A
Microrrelato:
-¡Max! ¡Max! -gritaba desesperada Madame Collette con Claudinita de la mano. Habían aparecido en un lugar inhóspito. Todo estaba muy tranquilo y una extraña pureza y armonía se sentía en el ambiente, acompañado de una musiquilla en el fondo de arpas y violines.
-¡Mi querida Collette! -llegó gritando de alegría Max. Al verlo Madame Collette comenzó a llorar y Claudinita estaba congelada al ver a su padre correr sin bastón ¿Eso significaba que podía verlas?
-Max, ¿puedes vernos? -decía emocionada Madame Collette.
-Sí, querida -dijo Max quitándole una lágrima con el dedo quemado y así arrastrando un poco de ceniza de la cara confusa de su esposa. Posteriormente le dio un beso en la frente a su hija.
Tal era la emoción del reencuentro que se fundieron en un largo y tierno abrazo. Mientras los tres lloraban de alegría, Max exclamó:
-¡Estamos en un lugar divino!
La familia se separó y comenzaron a seguir la musiquilla, que según avanzaban se iba haciendo más intensa hasta llegar a una tela blanca aterciopelada con detalles florales en dorado, la atravesaron y se encontraron en un palco de un teatro con tres asientos rojos mullidos y con muy buena vista al escenario. Max y su familia aparecieron limpios y elegantes, él con un esmoquin y ellas con hermosos vestidos satinados turquesas.
-¡Mira papá es tu obra! -exclamó entusiasmada Claudinita. Max se asomó al palco y vio un teatro lleno de gente y su obra siendo representada.
Al terminarse la función el público estalló en aplausos y silbidos conmoviendo a Max y al salir los actores para saludar y despedirse, nuestro escritor divisó a su viejo amigo Don Latino entre el reparto y este le guiñó un ojo.
Obra de referencia:
Hemos leído Luces de bohemia de Valle-Inclán.