Profesor: Ana Isabel García Herranz
1º BACHILLERATO - Aula: LITERATURA UNIVERSAL
Microrrelato:
Hasta que la muerte nos junte
Y le vi a lo lejos. Llevaba la ropa llena de tropezones de carne del cuello de mi hermano y la espada llena de sangre. Era él. El amor de mi vida. Le llamé. Me empezó a seguir tras ver que empezaba a desaparecer entre los árboles del bosque. Todo se veía cada vez más oscuro y mi prometido, Don Félix, ya estaba tan solo a dos pasos de mí. Me detuve y al segundo me tocó el hombro. Un humo blanco nos envolvió y al girarme pude ver como efectivamente, era él. El hombre por el cual yo también llené un filo con sangre y piel de mi cuello. El amor de mi vida.
El humo pasó a ser espeso y su cara estaba igual de blanca que mi vestido. La impresión de verme de nuevo, quizás. Él apenas consiguió pronunciar mi nombre con dificultad: doña Elvira. Mis manos medio descompuestas agarraron las suyas. Mencioné la carta que dejé en el suelo, antes de rebanar mi tráquea con su cuchillo. Aquella que decía que una promesa siempre ha de cumplirse. En ese momento, las lágrimas habían empapado toda la cara de mi ahora esposo. Le volví a mencionar mi carta. Ahora, le pedí que me repitiera la última frase. Mi prometido estaba tan emocionado por nuestra boda que no podía ni hablar así que se la tuve que recordar yo.
El humo ya era sólido y, mientras de mi garganta magullada salía sangre coagulada y mi esposo gritaba desgarradoramente de la felicidad de por fin encontrarse de nuevo con su amor, pude pronunciar la última frase de la carta: "hasta que la muerte nos junte".
Obra de referencia:
JOSÉ DE ESPRONCEDA. EL ESTUDIANTE DE SALAMANCA (1840). Poema narrativo sobre la figura donjuanesca de don Félix de Montemar y su última y siniestra noche en Salamanca.