Profesor: José Francisco Lara García
4º ESO - Aula: 4ºA
Microrrelato:
¿REY O ERMITAÑO?
Asteroide en asteroide, iba buscando alguien con quien entablar amistad y aprender cosas nuevas. Encontré un rey, pero ¿qué función podría tener una persona de tal cargo? La respuesta fue clara, ya que la primera palabra que me dirigió fue “súbdito”. No sabía por qué me llamó así, sin conocerme. Llegué a la conclusión de que para los reyes cualquier otro ser humano es un súbdito y decidí modificar la primera cuestión que me había preguntado hace apenas unos segundos, ¿qué función podría tener una persona de tal cargo que se encuentra sola en un asteroide? No podía tener personas bajo su mandato, estaba solo y ahora orgulloso, ya que por fin podía ser rey de alguien.
Intenté conversar con él, pero lo único que hacía era prohibirme y ordenarme hacer cosas que, ni siquiera yo, tenía el poder de controlar. Sin embargo, como este señor quería ser obedecido, terminó dándome órdenes razonables.
Mis dudas siempre habían de encontrar respuesta, así que me apresuré a preguntarle la segunda cuestión que me había planteado anteriormente. Obtuve una respuesta clara y difícil de entender: “gobierno sobre todo, incluso las estrellas me obedecen”. Quedé perplejo, pero debía seguir mi camino.
El rey no quiso que me marchara, así que me propuso ser su ministro de justicia, y ahí pregunté: “¿de quién he de ser ministro de justicia si no hay nadie a quien juzgar?” Inmediatamente me respondió: “te juzgarás a ti mismo, es lo más difícil, si logras hacerlo bien te consideraré realmente sabio”. Decidí cumplir su propuesta, pero en cualquier otro lugar.
Obra de referencia:
Antoine de Saint-Exupéry, "El principito"