Profesor: Eva Mª González Romero
3º ESO - Aula: Microrrelatos 3ºESOD
Microrrelato:
Sus iris verdosos de mirada empalagosa y convincente. Un hombre joven, sí. Pero también un ángel.
Él me arrastró fuera de las grandes rejas que se habían cernido sobre mí, me arrancó la venda que tanto me había forzado a llevar sobre mis ojos. Le debía tanto…
En aquellos bosques solitarios y ciertamente fantasmales me tendió su mano.
—Ellos debieron alabarme.—le escuché murmurarse a sí mismo demasiadas veces. Él me llamaba una y otra vez para contarme sus historias y resentimientos. Si esos hombres protagonistas de sus relatos se negaban a alabarle, yo mismo lo haría.
Recorrí ciudades a plena luz de la luna junto a él. Comencé a venerarlo como a un Dios, a pesar de mi propia aversión hacia la mismísima religión. Él era distinto. Me hizo creer que era un hombre de morales justicieras y carácter angelical. Fui su perro faldero durante demasiado tiempo
— Lázaro, Lázaro…
Tras las vidrieras de cada iglesia no hay más que oscuras manchas de desesperación y plegarias vacías.
Aquel hombre al que adoraba como si de un mismísimo ángel se tratase, coincidía demasiado con mis propias ideologías inocentes. Casi intentando moldearse a mí. Cada vez que apartaba la mirada sin embargo podía presenciar su mirada cándida y sus divinas palabras tornándose en la más pura locura.
Y uno de esos días, presenciando cómo aquel ángel que aborrecía la malicia de la Iglesia se imbuía en un estado semidelírico. Frente a mí asesinando con el más característico desprecio y desdén de un hombre consumido por sus propias ambiciones a un simple mendigo a las puertas de la Iglesia por ir en contra de su ideología tan podrida. Él, sin embargo sería impune ante tal acto. Porque los ángeles no tienen castigo, ¿verdad?
Hui de aquel ángel mentiroso y enloquecido por sus ambiciones de poder y absoluta razón y control.
Obra de referencia:
Relato sobre el “Lazarillo de Torres”, de autor anónimo.