Profesor: Mª De La Vega Romo Moreno
2º BACHILLERATO - Aula: 2º de bachillerato A
Microrrelato:
Nueve de la mañana
El Dr. Hurtado era un talentoso cirujano. Su cara relajada y feliz tranquilizaba a todos los médicos del hospital, incluso en los peores momentos. Siempre fue una persona muy amable, sin problemas más allá de las insignificantes discusiones con su esposa, que era enfermera en el mismo hospital. Lulú se pasaba todos los días a las nueve de la mañana por el despacho de Andrés Hurtado, ya que, como ambos llegaban a su casa al anochecer, prácticamente no se veían durante el día.
Una mañana, a las nueve, se escuchó un grito femenino por todo el hospital. Todos los pacientes se pusieron nerviosos, y mientras el personal trataba de calmarlos, un estudiante de Medicina, Luisito, que se acababa de despertar de su guardia, subió rápidamente las escaleras hacia el despacho del Dr. Hurtado, lugar desde el que provenía el grito. Al llegar al despacho, quedó perplejo, al ver al “feliz” Dr. Hurtado colgando del techo con una soga en el cuello.
Luisito se llenó de valentía y rodeó el cuerpo sin vida de Andrés para alcanzar su mesa, en la que observó una nota. Luisito comenzó a leerla. En ella, el Dr. Hurtado confesó que estuvo asesinando pacientes de forma que pareciese accidental, ya que eso era lo único que lo mantenía feliz en ese infierno llamado “hospital”.
Tras esto, Luisito se dio cuenta de otro detalle. El cristal de la ventana del despacho estaba roto, lo cual le extrañó, y se acercó para ver lo sucedido. En el instante en el que se asomó por ella, escuchó una voz detrás de él que reconoció rápidamente, era Lulú, que le susurraba: “Despierta”.
Luisito se despertó aliviado asumiendo que fue una pesadilla. En ese instante escuchó un grito, sorprendido miró su reloj, nueve de la mañana.
Obra de referencia:
Pío Baroja, novelista de la generación del 98, escribe El árbol de la ciencia en la que se refleja la sociedad rural y urbana de la España de fines del siglo xix y principios del xx.