Profesor: José Mª Troyano Ruiz
3º ESO - Aula: 3º B
Microrrelato:
Nunca fui demasiado religiosa; cierto que siempre creí en una fuerza superior pero ninguna de las deidades de las que me hablaban me convencía, no entendía cómo era que la gente idolatraba algo que condicionaba hasta el último resquicio de su personalidad. Por lo tanto cuando oí hablar de esa peculiar catedral no pude hacer más que ir a visitarla. La propia catedral irradiaba un aura magnética que me atraía, pero no entendía por qué. Admiré la belleza de ese imponente monumento, sus arcos pulcramente pulidos y las esculturas que parecían tener vida propia. Entré, parecía que estaban dando misa, todo estaba iluminado por antorchas las cuales también hacían que el ambiente se sintiese cálido y acogedor. Me ubiqué hacia el final de la multitud. Al principio no entendía mucho de lo que decían, pero de repente sentí un leve dolor de cabeza y comprendí. De un momento para otro entendía lo que decían, hablaban de mandamientos, de creencias, todo tenía mucho más sentido que cualquier otra religión que hubiese oído antes; hablaban de una mujer, Lilith la llamaban, Satán a su salvador, en ese momento comprendí que toda mi vida había vivido en una mentira, Dios no era el bueno, Satán no era el malo, era todo lo contrario.
Obra de referencia:
La catedral, de César Mallorquí.