Profesor: Carmen Romero Morollón
3º ESO - Aula: 3ºESO
Microrrelato:
Sufrimiento por amistad
En ese instante en el que vi como mataban a Piggy, un escalofrío recorrió mi cuerpo. Decidí salir inmediatamente de allí, esos niños estaban locos. La respiración se me aceleraba y sentía las palpitaciones en el pecho, pero yo corría continuamente hasta que me desmayé.
Cuando me desperté ya no me encontraba en aquella aterradora isla, sino en un lugar ameno. Todo blanco y reluciente con personas alrededor mirándome fijamente y preguntándome qué había pasado. Al principio no les hacía caso pero acabé respondiéndoles con un simple “¿dónde estoy?”.
Todos se miraron sorprendidos, me dijeron que estaba en un hospital y que había pasado dos meses desde que me desmayé. Aún estuve allí unos días, durante los cuales acabé adaptándome a la cálida luz del hospital. Al fin pude recoger mis cosas y volver a casa, pero… ¿qué casa? Aquella isla era mi casa.
De pronto, me dijeron que había sido adoptado por mi primo. A la hora de cenar, este me preguntó qué había pasado, a lo que yo respondí con un incómodo silencio. Al cabo de un rato, me fui a la cama. Me quedé mirando un punto fijo e imágenes de Piggy se agolparon en mi cabeza. Me sentía culpable, yo podría haberle salvado. No podía más y me desmayé nuevamente.
Nada más despertar, me volví a encontrar en aquel hospital y me pregunté qué pasaría si nada de esto hubiera sucedido. De repente, empecé a escuchar mal y no comprendía nada, pero de pronto vi que me inyectaron una sustancia que logró devolverme el oído. Estuve en aquel hospital días y me dijeron que tenía estrés postraumático.
Tiempo después, logré librarme del estrés y asimilé que Piggy estaría por siempre en mi corazón y que jamás olvidaría los momentos vividos junto a él.
Obra de referencia:
El señor de las moscas, William Golding