Profesor: Sara Fernández Caballero
4º ESO - Aula: 4ºA
Microrrelato:
Doña Inés Zorrilla
Todo empieza en el cumpleaños de Doña Ana, la mejor amiga de
Doña Inés, en el que sus padres empiezan a sospechar que su hija
está perdidamente enamorada de la cumpleañera.
Sin dudarlo, los padres de Doña Inés decidieron entregarla a las
manos curativas de Brígida, conocida por hacer milagros con las
chicas en la “clínica” (nosotros lo llamaremos el convento de la
Virgen) exclusiva para las señoritas de bien.
Brígida “curaba” a las chicas con trabajos de lo más inusuales, y os
preguntaréis ¿curar a alguien haciéndole trabajar? Ajá, habéis oído
bien, currando…. Veréis, Brígida no era responsable de un
convento, que vaaa, sólo era la tapadera. Brígida dirigía un
prostíbulo, y los trabajos a los que eran obligadas las chicas… ya
puedes imaginarte… Sí, acostarse con hombres para quitarles toda
la “tontería” de que eran homosexuales.
Otra pregunta que os estaréis haciendo es ¿por qué no se
negaban? Brígida, aparte de ser conocida por hacer milagros con
las chicas, también se dedicaba a traficar con drogas, vaya era una
camella, con un modus operandi drogaba a las chicas antes de
mandarlas a hacer los trabajos.
Se sabe que Doña Inés murió de amor, supuestamente por el de
Don Juan, ¿y si te digo que no fue por él? Al ser lesbiana me diréis
que murió de amor por doña Ana, tampoco, eso sería muy fácil; no
tuvo nada que ver el Amor con mayúsculas, o de alguna forma sí,
ya que la droga con la que “curaba” Brígida a las chicas se llamaba
“Amor”, así pues Doña Inés murió de sobredosis de Amor, pero
para ocultar su verdadera causa se dijo que murió de amor: no
mintieron, pero tampoco dijeron la verdad.
MORALEJA: Deja las pastillas y ama de manera auténtica.
Obra de referencia:
Don Juan Tenorio de José Zorilla